Creando infraestructuras verdes para afrontar el cambio climático

Primero fue el reciclaje, luego la ecología industrial y ahora llegan las infraestructuras verdes como refuerzo. ¡La lucha por salvar el planeta no para de ganar combatientes! La última incorporación al bando del desarrollo sostenible no solo ayuda a afrontar el cambio climático, sino que también abre la puerta a un nuevo concepto de urbanismo y espacios rurales. Quédate bien con su nombre, porque estamos seguros de que dará mucho que hablar.

A grosso modo, una infraestructura verde es una red de espacios naturales y seminaturales que han sido estratégicamente diseñados para proporcionar bienes y servicios ecosistémicos como agua pura y aire limpio, sin alterar o perjudicar la diversidad de la zona. Se podría decir que estamos ante un acuerdo de reciprocidad entre naturaleza y ser humano: mientras que la naturaleza interactúa con elementos y actividades tan comunes como la vivienda, la agricultura y el transporte para aportar nuevos beneficios a las personas, estas respetan su desarrollo y la integran en su paisaje. En definitiva, un nuevo modelo de espacio multifuncional más integrador y respetuoso, que utiliza el poder de la naturaleza para mejorar la calidad de vida de las persona y proteger la biodiversidad.  

La Unión Europea, líder en la cruzada por afrontar el cambio climático, ha sido la primera en ver el increíble potencial de las infraestructuras verdes y ya ha incorporado su construcción al proyecto Natura 2000. Una iniciativa que sin duda, supone un paso más en favor de la estrategia Europa 2020, nacida en 2010 con el objetivo de aumentar la protección de la biodiversidad en la UE desde entonces hasta 2020.

So far, so good. Ya tenemos beneficios a nivel medioambiental, a nivel político y a nivel social. Así que ahora toca hablar de los beneficios económicos.

Está previsto que las infraestructuras verdes actúen como catalizador del crecimiento económico europeo y traigan consigo una bolsa de empleo muy interesante. Abarcando áreas tan diversas como la ingeniería, la construcción, la restauración y el mantenimiento de espacios, su creación requiere tanto de personal especializado como de trabajadores poco cualificados. Y ojo, que según los datos revelados en la última Semana Verde de la Unión Europea, los empleos “verdes” ya representaban el 5% del mercado laboral en Europa en 2014.

Cuidaros a vosotros y al medioambiente es uno de los propósitos de Reciclamás para 2018, así que hablaros de este tipo de iniciativas nos encanta y emociona. Con noticias como esta, reciclar y afrontar el cambio climático se hace un poquito más fácil, ¿verdad?

Reciclaje de residuos en Valencia y Castellón

FUENTE: Informe “Construir una infraestructura verde para Europa”, Comisión Europea de Medio Ambiente, 2014.
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